La Dulzura

 

No te pido que me despiertes con esa sonrisa tuya, tantas veces disimulada; no te pido que me hagas el desayuno ni que me mandes flores al trabajo por mi cumpleaños; No te pido que, de vez en cuando, recuerdes esas fechas, imprescindibles en una pareja bien avenida, como nuestro primer encuentro casual en aquella librería de tres al cuarto; No te pido que reboses de alegría cuando te llamo. Ni siquiera te pido que tengas hijos conmigo.  Sólo te pido que me trates con la tierna levedad que sólo da la DULZURA, esa dulzura lorquiana que regala la mañana quieta, apenas un rumor de piano y blancos patios, rebosantes de geranios y fuentes de agua liviana. Las gotas, al caer de manera intermitente en los  azulejos limpios, van acariciando despacito  la  piedra inmortal, dulce remanso del agua, hasta  que llegas tú como siempre vociferando y mis manos apresuradas, tocan unas notas tan imprecisas que las flores ya no lucen igual ni resuena acompasada la fuente alegre.  Hoy al menos entraste con la dulzura resignada del silencio y pude tocar tranquila mi piano con tus manos casi medio extendidas sobre los hombros de mi grácil figura.  USUE MENDAZA

http://www.rtve.es/alacarta/videos/atencion-obras/entrevista-dulce-pontes/1917147/

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