La Dignidad

La dignidad, inherente al ser humano e indisoluble de él desde que nace, es la raíz o sustrato que da pie a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 en París; es sin duda, la base previa a la Ética y forma parte de la historia del Pensamiento. Es una pena que, cuando habitualmente se nos llena la boca de decir “tenemos tal o cual derecho”, “esto es totalmente injusto” o “lo lleva con filosofía” olvidamos con demasiada facilidad, un valor fundamental en la vida de toda persona: la Dignidad.

Una persona digna de sí misma no será siempre una persona completamente feliz pero ya tiene hecho, y dignamente, un gran trecho del camino. De igual forma, cree enormemente en ella, se respeta de manera valiosa   y ante las dificultades en el oficio de vivir, no se amilana ni ceja en el intento de seguir, como sea, siempre adelante. Es de hecho en las circunstancias más adversas, cuando resurge el mayor e incalculable valor que tiene un ser humano: su Dignidad.

Es desde esta dignidad, que Viktor Ullman, pianista y compositor, escribe brillantemente su ópera “El emperador y la Atlántida” en el campo de concentración nazi de Theresienstadt, ópera recientemente estrenada en el Teatro Real. A Viktor Ullman le han desprovisto de su ropa, de su casa, de su familia, de su dinero, de su piano pero no de su don creativo, tampoco de su personalidad, ni de su dignidad, porque ante todo es un hombre convencido, digno y valioso para sí mismo.

Sin embargo, no tenemos que remontarnos al mayor genocidio de la historia para encontrar ejemplos de mayor dignidad; las personas encaramos todos los avatares cotidianos  con la fuerza y la entereza moral que nos da lo más importante que tenemos, con algo que ni se compra, ni se vende porque no tiene precio. Es más, ¿Cuánto vale la dignidad de una mujer que decide perderla?. ¿Y cuánto la de un hombre que soborna a otro por dinero?.

Si jugamos de forma compulsiva a la ruleta, perderemos seguramente alguna apuesta. Si nos jugamos de una sóla vez la dignidad, perderemos para siempre a la Persona- con mayúscula- que todos llevamos dentro.

USUE MENDAZA

https://dai.ly/x4hczwc

 

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