Cuba

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Con sólo doce años tal que un mes de Agosto y un océano Atlántico peleón y rabioso, andaba yo jugando en la parte de detrás del Hotel Comodoro, frente al Malecón de la Habana, que no dejaba de ser  para mí  un rompeolas cualquiera y un medio de disfrute más. No supe hasta bien mayor, lo que  ese largo pedazo de hormigón, donde se encaraman y reunen  los cubanos, significa para una isla tallada, a fuego lento, a dos caras: la vieja y trasnochada comunista y la nueva apertura donde todo o casi todo estaba o está, por venir. Ya veremos.

USUE MENDAZA

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