Herta Müller

“En el fondo nosotros mismos vivimos en el detalle” HERTA MÜLLER

Las pequeñas cosas a las que cantaba Serrat, que son en verdad las que al final cuentan, nos son muchas veces irremediablemente invisibles a los ojos.

No de manera tan visible, la Historia, partidaria de los  acontecimientos magnánimos, nos procura con recelo sus pequeños detalles, aquellos que han escenificado a escondidas sus grandes personajes. Y sin embargo, son los pequeños detalles los que pueden dar al traste con una negociación económica o los que se pueden cargar la imagen de un mandatario o de una líder política. Mediáticamente éstos  pueden por completo alterar, para escarnio de los interesados en salir adecuadamente en la foto, el enfoque de una información que de no convertirse en noticia bomba, puede llegar finalmente a serlo. En este caso, la equivocación humana, el clamoroso error, la pose, quizá una mirada perdida, tal vez un desplante que no venga diplomáticamente a cuento, priman sobre el análisis de la información pura y dura. En un pasado encuentro del Gabinete de Donald Trump en el Despacho Oval, la incorrecta postura de una de sus colaboradoras, sentada en cuclillas sobre el sofá de la Casa Blanca dio mucho de qué hablar. El tema de la reunión resultó ser del todo accesorio o anecdótico.

No sólo la información se nutre de los pequeños detalles. Las pequeñas cosas de la vida están ahí, dispuestas a ser descubiertas. Pasa como con el amor, por ejemplo para el que se insiste, se riega con ellas y crece gracias a ellas. Pasa como con la amistad o con la Naturaleza, esa gran madre que no da explicaciones, que lleva consigo un alma recóndita, porque sólo se hace presente o visible a los ojos que saben sabiamente apreciarla.

Me asombra especialmente la vitalidad onírica de los pequeños detalles en los mercados y bazares contigo; en ellos se produce un desmembramiento de las gentes, de oriundos y de extranjeros, un aglutinar de lo sensiblemente disperso, una sensación de mentes hambrientas imantadas por la seducción de los primeros instintos.

Quedan flotando en el aire quedan, – como el aroma definitivo de las pieles-  el olor hospitalario a especias y  a hierbabuena,  el viejo caldero que  cocina un chocolate a fuego lento y las hojas frescas de azahar, albahaca y alheña. Y todos estos pequeños detalles, tu piel y tu hierbabuena, tu chocolate, tu albahaca y tu alheña quedan inequívocamente flotando en el aire quedan.

Por todo esto y por ello y por más, hagamos que las pequeñas cosas queden, hagamos que los pequeños detalles cuenten.

USUE MENDAZA

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http://www.rtve.es/alacarta/audios/musica-y-pensamiento/musica-pensamiento-herta-muller-19-03-17/3949422/

FRAGMENTO DE MÚSICA Y PENSAMIENTO :

“Para Herta Müller cada individuo cuenta. En realidad es cada biografía particular única la que verdaderamente puede hablarnos de la historia de cada uno, que es precisamente lo que se pierde en la gran Historia con mayúsculas, en la documentación, en los datos recopilados por la historiografía, en lo que no está al tanto del detalle, de la vivencia, de lo íntimo, de lo que acontece al ser de cada cual.”

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